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Después de la intervención es necesario
llevar unos controles médicos con vistas a reforzar
las pautas dadas, mantener la pérdida de peso
y, en consecuencia, el control de las enfermedades asociadas,
así como los aspectos psicológicos, los
problemas nutricionales y las posibles complicaciones
o molestias que puedan aparecer.
El seguimiento comprende fundamentalmente:
- el control de peso
- la aparición de complicaciones nutricionales
- la evolución de la patología asociada
- un test de calidad de vida.
Una buena cirugía es aquélla que entre
otras cosas, logra una pérdida de alrededor del
50% del exceso de peso y logra mantener ésa pérdida
por un tiempo mínimo de 5 años. . El peso
suele estabilizarse entre los 18 y 24 meses tras la
cirugía, momento en el cual puede plantearse
una consulta a Cirugía Plástica.
Cualquier intervención quirúrgica para
el tratamiento de la obesidad precisa un seguimiento
de la alimentación y requiere tomar suplementos
vitamínicos y minerales, vigilando los posibles
efectos secundarios por malnutrición.
El paciente necesita aprender a adaptar su dieta y controlar
sus impulsos, debe conocer estrategias que le permitan
evitar la ingesta e incrementar la actividad física.
Además necesita entender y estar adecuadamente
preparado para las complicaciones potenciales de la
intervención a la que ha sido sometido.
La evolución del estado de ánimo y la
calidad de vida en general merecen atención particular,
por lo tanto es conveniente que los pacientes participen
en un programa de seguimiento psicológico y ajuste
de los hábitos alimentarios y ejercicio continuado
así como, siempre que sea posible, un grupo de
soporte o apoyo.
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